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El rancho de Teoloyucan por Humberto van Hasselt

    Aunque hemos sabido gozar cada momento de nuestra vida, me gusta recordar sucesos que han dejado huella en nuestra memoria y tiempos felices que compartimos en familia y con amigos entrañables. Uno de ellos fue el famoso Rancho de Teoloyucan, hogar de caballos y granja de cerdos, que además por su cercanía con Elastómeros de Calidad, la fábrica de hule en la que trabajábamos, nos sirvió para ir de paseo y hacer reuniones familiares.            En aquellos tiempos, cuando recién mudamos Elastómeros a la Calle 4 de San Andrés Atenco, veíamos pasar por el polvoriento camino a una hermosa yegua montada por un tal Secundino. Como nos recordaba nuestro bello San Andrés, Tuxtla, Marco Antonio Turrent lo buscó y terminamos comprándole la yegua, a la que llamamos “Nena”, quizá por relación de la hermana menor de Antonio Baeza, nuestro vecino y amigo.    ...

La vida pasa de volada por Mariel Turrent

  Hola, Humberto, ¿Cómo estás? ¿Cómo está Irma?           Te escribo porque hace unas semanas estuve en Charlotte visitando a Linda Gómez-Franco, no sé si la recuerdas. Es prima de mi mamá. Ella y su hermana Susan, vivían en Nueva York y venían a México de visita con frecuencia.           Ahora que nos reunimos con ella y con sus hijos, Brian y Jamie, compartimos recuerdos que, curiosamente, son diferentes, pero van armando una versión de lo que en realidad vivimos. Linda me dijo que recordaba que en una de esas visitas había estado en un rancho de alguien, pero que tal vez lo había soñado. Yo recordé el rancho de Teoloyucan y le dije que preguntaría en la familia para que constara que no fue un sueño.           El otro día se lo platiqué a mi papá. Le dije que yo me acordaba que los caballos eran Don Alfredo y La Doris, que les habían puest...